30 abr. 2014

LA LUZ EN LA FOTOGRAFÍA



LA LUZ
La luz del sol es uno de los secretos de la buena fotografía, consiste en estudiar la luz y sus efectos un gran aprendizaje para realizar excelentes fotografías, debemos aprender a interpretarla para aprovechar al máximo todas sus cualidades, como así también sus defectos, con el tiempo y la práctica, aprenderemos a “utilizar” la luz en vez de tan sólo “mirarla” para nuestros registros.
El sol es la fuente de iluminación natural y cambia constantemente  su intensidad  según la hora del día y la estación del año. Por eso es necesario en términos fotográficos comprender las diferentes fases por las que atraviesa.


TIPOS DE LUZ
1.LUZ DIRECTA
: Cuándo los rayos solares llegan en forma directa, se crean contrastes muy pronunciados entre las zonas de luz y sombra, impidiendo la creación de efectos sutiles en fotografía, las partes iluminadas se caracterizan por un brillo muy intenso, mientras que las zonas de sombra son muy oscuras y tienen los limites muy marcados, esto puede ser beneficioso en fotografías de arquitectura, ya que crea un contraste muy pronunciado en cualquier saliente o hendidura, podemos decir que esto es bueno para “dibujar” las texturas debido al contraste entre luces y sombras, pero ¡atención! con la luz del sol muy intensa ya que las zonas de altas luces son tan brillantes que se “borran” los colores y en la zona de sombras en cambio, la oscuridad elimina la posibilidad de apreciar los detalles.


LA LUZ DIFUSA: Muchos aficionados creen que los días soleados son imprescindibles para crear buenas fotografías, sin embargo, la luz difusa de los días nublados tiene una cualidad especial que nos ahorrará algunos de los problemas de la luz directa.
Este tipo de luz, proyecta pocas sombras y proviene suavemente de todas partes, de modo que al hacer un retrato, en lugar de sombras poco atractivas, se verán rasgos sutilmente moldeados, la luz difusa revela detalles y texturas que con la luz directa podrían perderse.
Con luz difusa los colores pierden parte de su brillo,
pues las sombras y las
altas luces son mucho más apagadas. En los días nublados, las altas luces quedan esparcidas, dando un aspecto uniforme a los colores, y las sombras duras desaparecen. Estas condiciones son ideales para aquellas fotografías en las que es importante resaltar la textura o el color.

La exposición: En un día cubierto las nubes difunden los rayos del sol y todo el cielo se convierte en fuente luminosa. Debemos prestar especial atención al área de medición de nuestro fotómetro, si encuadre ésta incluye una gran extensión de cielo (), el fotómetro leerá el motivo como más claro de lo que aparece en realidad, se “engaña” creyendo que la escena es más brillante, lo subexpone todo con excepción del cielo y la foto queda demasiado oscura. La solución está en enfocar la cámara hacia el suelo al realizar la medición de luz para descartar tanto cielo como sea posible.


LA LUZ REFLEJADA: Cuando los rayos del sol rebotan en una superficie lisa o brillante se produce una fuente de luz natural secundaria conocida con el nombre de luz reflejada.
Las paredes blancas, la arena de la playa o la nieve son buenas reflectantes de la luz y proporcionan iluminación adicional a la imagen, por el contrario, si la superficie en la que incide la luz es de color oscuro, los rayos no se reflejarán, sino que serán absorbidos
. El agua es el reflectante más conocido y también el que produce efectos más espectaculares, pero debemos tener cuidado a la hora de fotografiar temas en los que aparece el agua, ya que los reflejos suelen ser más brillantes que el tema en sí. El hecho de que la gama de reflejos sea tan amplia obliga a decidir el punto de referencia para medir la luz, debemos escoger entre los detalles del tema o los reflejos en el agua, ya que no es posible captar ambos a la vez.


La luz de ventana: La luz que entra por las ventanas suele dar muy buenos resultados. Crea reflejos y sombras muy suaves que realzan las formas y los detalles del tema, ya sean personas u objetos.
La luz de ventana directa: provoca sombras muy oscuras y reflejos muy intensos.
La luz de ventana indirecta: las sombras son suaves y moldeadas, los contrastes son más agradables.

La luz que penetra por la ventana, da relieve, produce sombras suaves y resalta los detalles. 


CONTRALUZ: empleamos el sol como fuente de iluminación, habrá un gran contraste entre las zonas claras y oscuras de la fotografía.
Siluetas: Uno de los grandes atractivos de la luz posterior es la sugestiva coloración que toman las escenas, ya sea al amanecer o al anochecer. El hecho de incluir una silueta de contornos bien definidos, añade dramatismo e interés a una puesta de sol. Debemos hacer una medición de la luz del cielo justo cuando el sol se pone tras el horizonte. Ese es el momento en el que los motivos se convierten en sombras y quedan silueteados.
Durante el ocaso la luz cambia con tanta rapidez que deberemos comprobar la exposición de forma casi constante. En tan sólo un minuto, la lectura de la exposición puede haber cambiado hasta en un punto de diafragma.